ANUROGNATHIDAE
Los Anurognathidae conforman un grupo de pterosaurios de pequeño tamaño que destacan por una morfología inusual: cráneos anchos y cortos, mandíbulas de gran apertura y alas de bajo aspecto que favorecen una maniobrabilidad excepcional.
Su estudio aporta claves sobre estrategias de captura de presas en vuelo, evolución del integumento en pterosaurios y las múltiples soluciones adaptativas que emplearon los vertebrados para cazar insectos en ambientes forestales y lacustres.

| Característica | Detalles |
| Nombre científico | Anurognathidae |
| Significado del nombre | Anurognathus : “mandíbula sin cola / mandíbula de rana” |
| Época | Jurásico medio-final hasta registros en el Cretácico temprano |
| Dieta | Carnívoro (Insectívoro) |
| Tamaño | Envergadura típica de 0.4–0.9 m, con variación entre especies |
| Peso | Decenas a pocos cientos de gramos |
| Hábitat | Ambientes lacustres, márgenes de lagos y sistemas forestales húmedos; ecosistemas con alta abundancia de insectos voladores |
| Descubrimiento | El género tipo, Anurognathus ammoni, fue descrito por L. Döderlein en 1923 a partir de material del Solnhofen (Alemania) |
| Clasificación | Reptiles Voladores (Pterosauria); grupo: Anurognathidae |
Nombre, significado y familia
Anurognathidae toma su nombre del género tipo Anurognathus, cuya morfología craneal recuerda a una “boca de rana” por su anchura y mandíbulas cortas. Desde una perspectiva taxonómica, los anurognátidos pertenecen a Pterosauria, el clado de reptiles voladores del Mesozoico. Dentro de Pterosauria, su situación filogenética ha sido históricamente controvertida: muestran una mezcla de rasgos primitivos y derivados que han dificultado su ubicación exacta en los árboles evolutivos de pterosaurios.
No obstante, todos coinciden en reconocer a los anurognátidos como un clado bien definido por rasgos craneales particulares (cabeza corta y ancha con órbitas grandes), una morfología mandibular especializada y adaptaciones al vuelo de baja velocidad y alta maniobrabilidad. Comprender su familia es esencial porque revela cómo formas de pequeño tamaño resolvieron ecológicamente el reto de capturar presas aéreas en ambientes complejos.
Descripción física
Tamaño y peso
Los anurognátidos eran pterosaurios pequeños, con envergaduras típicas que oscilan entre 0.4 y 0.9 metros, aunque existen ejemplares que se acercan a 1 m en envergadura. Su masa corporal se estima en decenas a pocos cientos de gramos, lo que los coloca en una talla comparable a aves insectívoras modernas o a murciélagos medianos. Estas dimensiones reflejan una inversión evolutiva en maniobrabilidad y bajo peso para vuelos ágiles en espacios cerrados o con vegetación densa.
Cráneo y dentición
El rasgo más distintivo de la familia es el cráneo corto y notablemente ancho, con órbitas relativamente grandes. Esta morfología produce una apertura bucal amplia (gran gape), adecuada para capturar insectos en vuelo. Los dientes suelen ser pequeños, cónicos o claviformes, homodontos en muchos géneros, y dispuestos de forma que facilitan sujetar presas pequeñas y resbaladizas. En algunos anurognátidos la dentición muestra variaciones, más numerosos y delgados en unos, algo más robustos en otros, lo que sugiere pequeñas diferencias en la dieta y técnica de captura entre géneros.
Extremidades: alas y patas
La estructura alar es típicamente pterosauriana: antebrazo alargado y un cuarto dedo hiperelongado que sostiene la membrana alar. Sin embargo, las alas de estos animales presentan una relación de aspecto baja (alas relativamente anchas en proporción a su longitud), lo que se asocia a vuelos lentos y altamente maniobrables. Las extremidades posteriores son, en general, proporcionadas pero no especialmente largas; hay evidencia morfológica en algunos géneros que sugiere capacidad para posarse en ramas, lo que implica una combinación de vuelo y comportamiento arborícola o perching.
Cuerpo y postura
El tronco era compacto y ligero, con un centro de gravedad adaptado a la locomoción aérea. La musculatura pectoral, inferida por las inserciones óseas, indica capacidad para un batido potente de las alas acompañado de maniobras rápidas. La postura en reposo y el tamaño de los miembros sugieren animales ágiles, capaces de frenar y girar bruscamente durante el forrajeo.
Cola
La longitud y estructura de la cola varían dentro del clado: en ciertos géneros la cola es corta o moderadamente reducida, mientras que en otros se conservan colas algo más largas con apéndices terminales u ornamentaciones. Esta variación es relevante porque condiciona la estabilidad en vuelo y la capacidad de control durante maniobras.
Piel y cobertura
Uno de los temas más discutidos en los últimos años es la naturaleza del integumento en pterosaurios. En varios especímenes bien preservados se han observado fibras epidérmicas (tradicionalmente denominadas pycnofibrils), y trabajos recientes han descrito estructuras ramificadas complejas en algunos pterosaurios, lo que ha reactivado el debate sobre si existían estructuras filamentosas análogas a proto-plumas.
En anurognátidos, la evidencia directa de estas estructuras proviene de ejemplares con conservación excepcional: en conjunto, los datos apuntan a la presencia de coberturas de fibras que cubrían el cuerpo y, quizás, partes de las alas. La interpretación de estas fibras varía entre investigadores (desde pycnofibrils especializados hasta estructuras proto-plumosas), y su estudio es una línea de investigación activa.

Dieta
La dieta de los anurognátidos se interpreta mayoritariamente como insectívora aérea. Las líneas de evidencia que sustenten esta interpretación incluyen:
- Morfología craneal y dental: el cráneo de gran apertura y los dientes pequeños y agudos son consistentes con la captura y sujeción de pequeñas presas aéreas, principalmente insectos.
- Tamaño corporal y dinámica de vuelo: el peso ligero y la maniobrabilidad alar favorecen la táctica de “aerial hawking” (captura de insectos en vuelo) en espacios con vegetación o sobre cuerpos de agua.
- Contexto paleoecológico: los yacimientos donde aparecen anurognátidos registran una abundante entomofauna fósil y un entorno propicio para la caza de insectos, lo que corrobora la interpretación ecológica.
En cuanto a técnicas de captura, lo más plausible es que combinaran maniobras de aprehensión en vuelo (giro, frenada y apertura amplia de la boca) con capturas rápidas tipo “snap” para atrapar insectos. Es posible también que algunos géneros practicaran forrajeo alrededor de la vegetación o aprovechamiento de enjambres de insectos durante eventos estacionales.
Hábitat y distribución
Los anurognátidos aparecen preferentemente en depósitos de preservación fina que permiten la conservación de pequeños pterosaurios y, en ocasiones, tejidos blandos. Sus restos proceden mayoritariamente de Eurasia: desde los estratos de Solnhofen en Europa, un conjunto de lagunas y ambientes marinos poco profundos que preservan fauna excepcional, hasta los depósitos continentales y lacustres de China (por ejemplo, biotas de Liaoning y Daohugou) y localidades de Asia Central. Estos ambientes comparten rasgos: cuerpos de agua someros, vegetación ribereña o bosques cercanos y una abundante comunidad de insectos.
Paleoambientalmente, los anurognátidos parecen preferir márgenes lacustres y bosques donde la combinación de refugio, humedad y alimento es favorable. La presencia en distintos yacimientos sugiere que el clado explotó una variedad de hábitats, adaptándose localmente según la disponibilidad de presas y la estructura de la vegetación.
Comportamiento y estilo de vida
El comportamiento de los anurognátidos debe inferirse por analogía funcional con aves y murciélagos insectívoros, por los rasgos anatómicos y por el registro paleoecológico. De esta manera, se puede esbozar un cuadro coherente del estilo de vida:
- Forrajeo y alimentación. Los anurognátidos eran forrajeadores aéreos, capturando insectos al vuelo. Su gran apertura bucal y la maniobrabilidad alar permiten suponer que efectuaban maniobras rápidas entre la vegetación o por encima de la superficie del agua. En épocas de abundancia de presas (estacionales o nocturnas/crepusculares), habrían explotado enjambres o concentraciones de insectos.
- Horario de actividad. Las órbitas relativamente grandes de algunos géneros han sido interpretadas como una adaptación a la actividad crepuscular o incluso nocturna, lo que sugiere convergencia con murciélagos y aves crepusculares. Sin embargo, la variación entre especies permite que algunas formas fueran activas durante el día y otras preferentemente en horas de baja luminosidad.
- Posado y uso del entorno. La morfología de las patas y la presencia de uñas y dedos prensiles en algunos ejemplares indican capacidad para posarse en ramas o superficies, lo que favorecería estrategias mixtas (posado y salidas rápidas en busca de presas). El comportamiento arborícola o el uso de perchas puede haber sido frecuente, combinando vuelo y reposo en el dosel arbóreo.
- Interacciones sociales y reproducción. Los datos directos sobre comportamiento social son escasos. Dada la biología comparada de insectívoros modernos, se puede proponer que los anurognátidos vivieran solitarios o en parejas durante la reproducción, con posible territorialidad contra congéneres en sitios de forrajeo ricos en alimento. La reproducción probablemente incluía puesta de huevos en nidos simples o en sitios protegidos; la evidencia directa de nidos en este clado es limitada y constituye un área para futuros hallazgos.
Descubrimiento e historia paleontológica
El género tipo, Anurognathus ammoni, fue descrito a principios del siglo XX a partir de ejemplares del famoso depósito de Solnhofen, en Baviera (Alemania). Durante gran parte del siglo XX, los anurognátidos permanecieron relativamente escasos en el registro fósil y su clasificación fue motivo de discusión, debido a su morfología atípica entre pterosaurios. A partir del final del siglo XX y sobre todo en el siglo XXI, los hallazgos de ejemplares bien preservados en China y Asia Central ampliaron el conocimiento del grupo: se describieron nuevos géneros, se discutió la presencia de tejidos blandos y se mejoró la comprensión funcional de sus alas y cráneos.
La aparición de fósiles con conservación excepcional de membranas alares y fibras epidérmicas aportó evidencia crucial para los debates sobre integumento y apariencia externa. En paralelo, los análisis cladísticos y morfométricos han proporcionado hipótesis variables sobre la posición filogenética de la familia y sobre la diversidad eco-morfológica interna.
Línea de tiempo
- 1923: Descripción del género tipo Anurognathus ammoni por L. Döderlein a partir de material del depósito de Solnhofen (Alemania), estableciendo la base morfológica del grupo.
- Décadas medias–tardías del siglo XX: hallazgos esporádicos y debates taxonómicos iniciales; reconocimiento gradual de la singularidad del clado.
- Años 1990–2000: descubrimientos en Asia (Karatau, Daohugou, Liaoning) y la descripción de géneros adicionales amplían el panorama geográfico y morfológico; la preservación de tejidos blandos en algunos especímenes comienza a proporcionar nueva información sobre membranas y fibras epidérmicas.
- Años 2000–2010: descripción de Jeholopterus y otros taxa asiáticos aportan datos sobre el integumento y la anatomía de las extremidades, reforzando la interpretación funcional de vuelo maniobrable e insectivoría.
- 2010–2020: descubrimientos adicionales, nuevos análisis cladísticos y estudios sobre la estructura de las fibras epidérmicas; debate renovado sobre la homología de ciertas fibras con proto-plumas.
- 2020 en adelante: trabajos morfométricos que exploran la hipótesis de forrajeo crepuscular/nocturno, descriptions de nuevos géneros regionales y aplicación de técnicas de imagen y análisis microestructural a muestras con preservación fina.

Debates científicos
1) Integridad del integumento: ¿pycnofibrils o estructuras filamentosas complejas?
Uno de los debates más animados está centrado en la naturaleza de las fibras epidérmicas halladas en pterosaurios bien preservados. En algunos especímenes se observan fibras simples y, en otros, estructuras con ramificaciones que algunos autores interpretan como análogas a proto-plumas. La discusión se divide entre quienes sostienen que estas estructuras representan variaciones de las pycnofibrils (estructuras epidérmicas propias de pterosaurios con funciones de aislamiento y/o display) y quienes proponen que ciertas fibras muestran una arquitectura ramificada compatible con homologías (o convergencias) con el proto-plumaje de algunos dinosaurios.
La resolución del debate implica análisis microscópicos, estudios de química orgánica paleo-molecular y una reevaluación crítica de la tafonomía (cómo la compresión y la diagenesis pueden alterar la apariencia original). Por ahora, lo más prudente es reconocer una diversidad de estructuras epidérmicas en pterosaurios, incluyendo fibras complejas, sin asumir una homologación automática con plumas avianas.
2) Posición filogenética: ¿dónde se ubican los anurognátidos dentro de Pterosauria?
La filogenia de los pterosaurios ha sido históricamente fluida: los anurognátidos han sido colocados en posiciones variables, desde grupos basales hasta posiciones derivadas próximas a Monofenestrata o Pterodactyloidea; según los caracteres considerados y la taxonomía muestreada. Esta variación surge porque los anurognátidos combinan caracteres primitivos (p. ej., ciertas estructuras vertebrales) con rasgos altamente derivados (cráneo corto y ancho, alas de bajo aspecto).
Las diferencias en conjuntos de caracteres y la inclusión o exclusión de especímenes fragmentarios generan árboles alternativos. Para avanzar, la comunidad demanda muestreos más amplios de caracteres blandos y duros y taxones recién descritos para estabilizar la posición filogenética del clado.
3) Ecología y ritmo de actividad: diurno vs. crepuscular/nocturno
El tamaño de las órbitas y la disposición craneal han sugerido que muchos anurognátidos podrían haber sido crepusculares o nocturnos, explotando nichos menos competidos por aves diurnas o por otros pterosaurios. Análisis comparativos con animales modernos que cazan en penumbra respaldan esta interpretación, pero los datos varían entre especies. Algunas formas pudieron ser activas durante el día, mientras que otras adaptaron la visión para condiciones de baja luz. La diversidad ecológica en el grupo implica que no existe una única estrategia: la temporalidad de forrajeo fue probablemente heterogénea entre géneros y regiones.
4) Estructura alar y estilo de vuelo: ¿convergencia con murciélagos y aves?
Las alas de bajo aspecto y la maniobrabilidad de los anurognátidos recuerdan a algunos murciélagos y aves insectívoras. Esto plantea preguntas sobre convergencias funcionales: ¿hasta qué punto la aerodinámica y la biomecánica del vuelo en anurognátidos se asemejaban a las de mamíferos volantes o a ciertas aves? Estudios de aerodinámica, modelado y experimentación comparada sugieren convergencias en soluciones funcionales (tipo de batido, uso de membranas flexibles en maniobras cercanas a obstáculos) aún se debate y requiere más modelos digitales y estudios físicos.
Apariciones en la cultura popular
Documentales
En documentales centrados en pterosaurios o en la fauna de yacimientos conservados de forma excepcional (por ejemplo, los lagos jurásicos de Solnhofen o las biotas de Liaoning), los anurognátidos suelen aparecer como ejemplos de pterosaurios “pequeños y ágiles”. Las reconstrucciones suelen enfatizar su vuelo maniobrable y su ecología insectívora; en programas destinados a explicar la diversidad del vuelo vertebrado, se comparan con murciélagos y aves insectívoras para ilustrar convergencias evolutivas.
Museos y exhibiciones científicas
Exposiciones permanentes o temporales sobre pterosaurios y la fauna de Solnhofen o de Liaoning incluyen réplicas o, en ocasiones, ejemplares reales de anurognátidos. Museos regionales de Baviera (colecciones relacionadas con Solnhofen) y museos que exhiben la biota de Liaoning han presentado material que permite al público apreciar el pequeño tamaño, la forma de la cabeza y, en algunos casos, la conservación de tejidos blandos. Estas exhibiciones cumplen un papel educativo clave, mostrando la diversidad de pterosaurios más allá de los grandes géneros.
Arte paleo y reconstrucciones
El interés científico por los anurognátidos ha dado lugar a abundante trabajo paleoartístico donde se recrean escenas de forrajeo sobre lagunas, bajo la copa de árboles o en claros donde concentran insectos. Tal arte se difunde en libros, artículos de divulgación y exposiciones, y suele incorporar las hipótesis actuales (posible actividad crepuscular, alas maniobrables, coberturas de fibras).
Datos curiosos
- “Boca de rana”: El aspecto del cráneo de Anurognathus inspiró el nombre y refleja una apertura bucal adaptada a la captura de insectos.
- Especialistas en maniobrabilidad: sus alas de bajo aspecto los dotaban de una agilidad notable en vuelo, comparable funcionalmente a la de ciertas aves insectívoras.
- Órbitas grandes: varias especies muestran órbitas relativamente grandes, un indicio anatómico de actividad crepuscular o nocturna.
- Preservación excepcional: algunos ejemplares conservan membranas alares y fibras epidérmicas, información preciosa para estudiar integumento y aerodinámica.
- Distribución amplia pero selectiva: aunque los fósiles proceden sobre todo de Eurasia, la familia demuestra una capacidad para ocupar distintos microhábitats relacionados con cuerpos de agua y bosques.
- Convergencias evolutivas: los anurognátidos ilustran cómo la evolución produce soluciones semejantes (captura de insectos en vuelo) en linajes muy distintos (aves, murciélagos, pterosaurios).
- Tamaño que facilita preservación: su pequeño tamaño hace que la preservación completa sea rara, por lo que cada espécimen con tejidos blandos adquiere un valor científico excepcional.
la familia de pterosaurios “ranones”
Los Anurognathidae representan una faceta esencial de la paleobiodiversidad mesozoica: pequeños pterosaurios altamente especializados que ocupaban nichos de insectívoría aérea y que, mediante su morfología y comportamiento, desplegaron soluciones convergentes con aves y murciélagos. La combinación de cráneo ancho con gran abertura bucal, alas de baja relación de aspecto y, en algunos casos, estructuras epidérmicas complejas, sitúan a este clado como un laboratorio natural para estudiar la evolución del vuelo y del integumento entre vertebrados.
Los hallazgos de especímenes con preservación de tejidos blandos han impulsado debates científicos sobre la naturaleza del “pelaje” o filamentos pterosaurianos y sobre la filogenia interna y externa del grupo. A medida que continúan las excavaciones y los análisis (morfológicos, microestructurales y biomecánicos), los anurognátidos seguirán aportando piezas clave para entender cómo se resolvieron los problemas ecológicos de la captura aérea de presas en el mundo mesozoico.
Referencias
- Döderlein, L. (1923). Anurognathus ammoni, ein neuer Flugsaurier. Sitzungsberichte der Mathematisch-Naturwissenschaftlichen Abteilung der Bayerischen Akademie der Wissenschaften zu München, 1923, 306–307.
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