DIPLODOCUS

Diplodocus carnegii es uno de los sauropodos más emblemáticos de la historia de la paleontología. Con su cuello extraordinariamente largo, cola en látigo y silueta inconfundible, este dinosaurio no sólo ayudó a definir la morfología de los diplodócidos, sino que además desempeñó un papel crucial en la difusión pública de la paleontología a comienzos del siglo XX.

El ejemplar tipo y los montajes derivados del famoso esqueleto conocido popularmente como “Dippy” simbolizan tanto los avances científicos en la descripción de los grandes saurópodos del Jurásico tardío como la manera en que la ciencia y la cultura se entrelazaron para llevar el mundo perdido de los gigantes al gran público.

diplodocus
CaracterísticaDetalles
Nombre científicoDiplodocus Carnegii
Significado del nombre“Cola doble” para el género (Diplodocus, del griego diploos = doble y dokos = viga o haz; aludiendo a las estructuras en forma de viga en la cola) y carnegii en honor a Andrew Carnegie
ÉpocaJurásico superior (hace 154–150 millones de años)
DietaHerbívoro
TamañoLongitud total típica de entre 24 y 26 metros. La altura a la cadera se estima en torno a 5 metros
PesoDe 10–15 toneladas
HábitatPlanicies aluviales, llanuras estacionales y ambientes de ríos y lagunas en un clima estacional templado-cálido, con vegetación diversa
DescubrimientoFue descrita formalmente por John Bell Hatcher en 1901
ClasificaciónSaurópodos (Sauropoda), subgrupo Diplodocoidea

Nombre, significado y familia

El nombre del género Diplodocus alude a una de las características morfológicas más llamativas de su cola: las hemal arches (o “chevrons”) en la región caudal que, dispuestas en pares y con una apariencia de vigas paralelas, inspiraron el término “viga doble”. El nombre específico carnegii reconoce la contribución del filántropo Andrew Carnegie, cuya financiación y generosidad permitieron adquirir el esqueleto montado que haría famosa a la especie y facilitaría la producción de múltiples copias y réplicas para museos internacionales.

Desde el punto de vista taxonómico, Diplodocus pertenece a la familia Diplodocidae, caracterizada por una serie de rasgos compartidos: vértebras cervicales y caudales con cavidades neumáticas extensas (pneumatisation), arcos hemales prominentes, un cráneo pequeño y alargado en relación con el cuerpo, y una columna vertebral con una gran cantidad de vértebras cervicales y caudales. Dentro de Diplodocidae, Diplodocus se sitúa en un clado de diplodócidos clásicos, aunque la filogenia fina ha sido objeto de revisiones frecuentes. La familia documenta una estrategia evolutiva basada en la elongación extrema del cuello y la cola, con reducción proporcional de la robustez corporal frente a otros saurópodos más masivos.


Descripción física

Tamaño y peso

Diplodocus carnegii es reconstruido clásicamente con una longitud aproximada de 24–26 metros, de los cuales una gran proporción corresponde a la cola. La altura a la cadera en montajes suele ubicarse cerca de 5 metros, aunque la altura total del cuello extendido dependía de la postura.

Las estimaciones de masa han variado: metodologías antiguas, basadas en extrapolaciones lineales, produjeron cifras elevadas; modelos volumétricos más recientes tienden a estimaciones de 10–15 toneladas como rangos plausibles para adultos, aunque estudios histológicos y biomecánicos han sugerido que la masa podría ser menor en individuos no extremadamente robustos. La gran variabilidad en estimaciones proviene de diferencias en la reconstrucción de la musculatura, la densidad corporal y la cantidad de aire dentro de las vértebras.

Cráneo y dentición

El cráneo de Diplodocus es relativamente pequeño y alargado con respecto al tamaño corporal total; presenta mandibulas estrechas y filas de dientes con coronas espatuladas o en forma de lápiz, situadas en la parte anterior de la mandíbula (en posición premaxilar y anterior dentaria en algunos taxones), lo que sugiere una estrategia de recorte y recolección de material vegetal más que de masticación enérgica.

Los dientes eran adecuados para agarrar y cortar follaje, y el procesamiento mecanico por trituración extensiva no parece tan sofisticado como en hadrosaurios o ceratopsios; en cambio, la fermentación digestiva e ingestión de grandes volúmenes habrían supuesto la principal vía de procesamiento alimentario. Además, el cráneo exhibe adaptaciones para mantener la cabeza alargada y ligera, reduciendo la carga muscular y energética de sostener el cuello.

Extremidades

Las extremidades anteriores eran robustas pero relativamente cortas comparadas con las posteriores; la disposición de la cintura pectoral y la anatomía del carpo sugieren una locomoción fundamentalmente cuadrúpeda para el desplazamiento normal, con manos que podían soportar peso. Las extremidades posteriores eran más largas y potentes, habilitando el soporte de la masa corporal principal y el impulso locomotor. La fórmula apendicular y la morfología de las estructuras articulares promovían una marcha estable y eficiente para un animal de gran tamaño, con pasos largos y cadencias lentas adecuadas a su volumen.

Cuerpo y postura

El tronco era relativamente bajo y alargado, con una caja torácica profunda que alojaba un sistema digestivo extenso destinado a la fermentación y extracción de nutrientes de material vegetal fibroso. La postura tradicionalmente aceptada para Diplodocus es cuadrúpeda con cuello extendido horizontalmente, aunque la capacidad para levantar parte del cuello a distintas alturas para alimentarse de vegetación media también es plausible. El equilibrio entre cuello y cola, esta última actuando como contrapeso, era un elemento estructural clave que permitía una postura aerodinámica y estable.

Cola

La cola de Diplodocus es famosa por su extremo ultraelongado y por la presencia de muchas vértebras caudales: en muchos ejemplares la cola representaba más de la mitad de la longitud total. La forma y disposición de las vértebras caudales y las hemal arches han alimentado múltiples hipótesis sobre su función: contrapeso del cuello, instrumento de defensa y, en propuestas más controvertidas, uso como látigo capaz de producir sonidos de alta velocidad. La biomecánica de la cola ha sido objeto de intenso estudio y discusión.

Piel y cobertura

La evidencia directa de la cobertura externa de Diplodocus es escasa; impresiones cutáneas asignadas a sauropodos cercanos muestran escamas poligonales, por lo que la reconstrucción prudente contempla una piel escamosa con patrones de escamas y posibles tubérculos dérmicos. No hay evidencia concluyente de plumas en Diplodocus; las estructuras filamentosas que se han asociado a algunos saurópodos no están demostradas en Diplodocidae, de manera que la piel escamosa sigue siendo la hipótesis más conservadora.

diplodocus carnegii size

Dieta

Diplodocus carnegii fue un herbívoro especializado. Su dentición, localizada principalmente en la parte anterior de la mandíbula, sugiere una estrategia de arranque y corte de material vegetal más que de prolongada trituración oral. Las plantas dominantes en su ambiente incluían helechos, equisetos altos, coníferas, cícadas y otras gimnospermas, y en zonas más tardías y aisladas también pudieron incorporarse angiospermas emergentes.

Las técnicas de alimentación plausibles incluyen: ramoneo a baja o media altura, donde Diplodocus empleaba su cuello para alcanzar follaje a distintas alturas (posibilidad de barrido lateral del cuello para aprovechar un amplio volumen de vegetación sin mover el cuerpo constantemente); arranque con los dientes anteriores y posterior ingestión de material que sería procesado internamente mediante fermentación; y alimentación selectiva de brotes y hojas tiernas para optimizar el aporte nutricional.

La gran capacidad estomacal y la probable presencia de una microbiota eficiente permitían extraer energía de vegetación de baja calidad mediante fermentación prolongada. En algunos casos pudieron colaborar en la descomposición de plantas por medio de ingestión de gastrolitos, aunque ese comportamiento es más evidente en otros saurópodos y no siempre está documentado en Diplodocus.


Hábitat y distribución geográfica

Diplodocus carnegii vivió en paisajes dominados por las llanuras aluviales y canales de la Formación Morrison, caracterizada por depósitos fluviales y costeros de finales del Jurásico en el oeste de Norteamérica. El clima regional de la época combinaba estaciones más secas y más húmedas en algunas áreas, con zonas de humedales, lagunas estacionales y bosques ribereños que ofrecían abundante biomasa vegetal para sustentar grandes herbívoros.

Aunque el género Diplodocus está ampliamente representado en Norteamérica, Diplodocus carnegii se define sobre el material tipo colectado en Sheep Creek (Wyoming) y material comparable de afloramientos de la Formación Morrison. Existen también hallazgos referidos a Diplodocus o diplodócidos en otras regiones de Norteamérica y ocasionalmente en Europa y Suramérica asignados a géneros relacionados, pero la distribución del taxón carnegii es principalmente norteamericana, con el ejemplar del Carnegie Museum como referencia histórica y morfológica central.


Comportamiento y estilo de vida

  • Locomoción y desplazamiento: La construcción apendicular apunta a locomoción cuadrúpeda típica, con un andar de pasos largos y cadencia lenta, diseñado para soportar un gran volumen corporal. La combinación de extremidades anteriores robustas y patas traseras musculosas permitía un desplazamiento estable en terrenos planos y llanos. Estudios biomecánicos sugieren que, pese a su tamaño, Diplodocus se movía con relativa eficiencia energética gracias a una combinación de zancada y sincronización muscular optimizada para cargas voluminosas.
  • Alimentación y selección de recursos: El cuello extremadamente largo facilitaba un radio de alimentación amplio sin necesidad de mover gran parte del cuerpo, lo que reducía gasto energético al ramonear. La disposición de los dientes en la parte anterior de las mandíbulas sugiere que Diplodocus utilizaba un método de corte y agarre, y luego ingería el material para su procesamiento digestivo. Es plausible que emplease un patrón de alimentación por franjas: barridos laterales del cuello para alcanzar vegetación a distintas alturas y posiciones a lo largo del tiempo.
  • Patrones sociales: La evidencia paleontológica (yacimientos con múltiples individuos de saurópodos próximos y asociaciones faunísticas) sugiere que Diplodocus y otros diplodócidos pudieron formar agrupaciones o al menos agregaciones estacionales. Sin embargo, la interpretación precisa (manadas estables frente a agrupamientos ocasionales por recursos o eventos migratorios) depende del contexto tafonómico; en ausencia de datos directos de comportamiento, la hipótesis más respaldada combina cierta sociabilidad con movilidad colectiva en casos de disponibilidad de recursos o rutas estacionales.
  • Defensa y conducta ante depredadores: La defensa ante depredadores grandes (por ejemplo, grandes terópodos de la Formación Morrison) podía incluir el uso de la cola como instrumento, ya sea como contrapeso para maniobras evasivas o como arma contundente. Las hipótesis sobre la cola como látigo (capaz de movimientos rápidos y potencialmente generadores de golpes sonoros) han sido propuestas y debatidas extensamente; la robustez corporal y el gran tamaño también ofrecían defensa pasiva, mientras que la cooperación grupal (franjas defensivas) habría aumentado la protección para individuos juveniles.
  • Reproducción y cuidado parental: Diplomáticamente, la reproducción era ovípara; se han identificado nidos de saurópodos en otros contextos, lo que indica puesta en colonias y posible comportamiento reproductivo agregacional. Para Diplodocus, la evidencia de nidos y cuidado parental directo es limitada; no obstante, la estrategia reproductiva de los saurópodos en general apunta a muchas crías con baja inversión parental directa prolongada, aunque la presencia de agrupaciones juveniles en algunos yacimientos sugiere cierto grado de supervivencia colectiva o sinergias sociales.
  • Ciclos de crecimiento: Los análisis histológicos de huesos de diplodócidos muestran patrones de crecimiento rápido en etapas juveniles y una desaceleración posterior; estas trayectorias ayudan a comprender cómo los individuos alcanzaban tamaños colosales en marcos temporales relativamente cortos, una adaptación crucial para minimizar la ventana de vulnerabilidad juvenil.

Descubrimiento e historia paleontológica

El género Diplodocus fue descrito por primera vez por Othniel Charles Marsh en 1878, a partir de restos hallados en el oeste de los Estados Unidos (Como Bluff y otros afloramientos de la Formación Morrison). Desde ese momento, Diplodocus se convirtió en uno de los símbolos de la megafauna jurásica. Sin embargo, la especie Diplodocus carnegii alcanza su relevancia por el material recuperado para el Carnegie Museum of Natural History a fines del siglo XIX y principios del XX.

El acontecimiento central tuvo lugar en 1899, en la llamada Sheep Creek Quarry (Albany County, Wyoming), donde los equipos de campo asociados al Carnegie Museum excavaron esqueletos de diplodócidos excepcionalmente completos. Uno de esos esqueletos, catalogado como CM 84, y ejemplares complementarios (CM 94, CM 307, entre otros) constituyen el conjunto que Hatcher describió en su monografía de 1901, nombrando la nueva especie Diplodocus carnegii en homenaje a Andrew Carnegie. El ejemplar tipo y la posterior montura de museo se convirtieron en objetos de gran interés público; la magnitud del descubrimiento motivó la construcción y ampliación de espacios expositivos en Pittsburgh y la producción de copias que fueron enviadas a museos del mundo.

La preparación y descripción de Hatcher en 1901 fueron fundamentales para codificar la osteología y la restauración esquelética de la especie, incluyendo una estimación de longitudes vertebrales y proporciones corporales. William Jacob Holland, director del museo, John Bell Hatcher y colaboradores jugaron roles clave en la excavación, preparación, descripción y montaje. La montura compuesta fue completada a principios del siglo XX y el propio Andrew Carnegie facilitó la creación de moldes y la donación de copias a instituciones prestigiosas, acelerando la visibilidad global de Diplodocus.

A lo largo del siglo XX diversas campañas y estudios aportaron nuevos ejemplares, revisiones anatómicas y controversias taxonómicas: la identidad de cráneos asignados, la longitud total real del animal, la función y dinámica de la cola, y la comparación filogenética dentro de Diplodocidae han sido objeto de debates continuos. En las últimas décadas, el análisis a nivel de especímenes (incluyendo trabajos de técnica tomográfica, modelado 3D, análisis histológico y estudios cladísticos) ha afinado el entendimiento sobre variación intraespecífica, ontogenia y la relación de Diplodocus con otros diplodócidos y taxones recientemente reevaluados.

Línea de tiempo

  • 1877–1878: Othniel Charles Marsh describe el género Diplodocus (primeros hallazgos en Como Bluff y otros yacimientos de la Formación Morrison).
  • Finales de la década de 1890 (1898–1899): Actividad intensa de recolección por parte de museos (American Museum, Carnegie Museum, Field Museum). En 1899, en Sheep Creek Quarry, se trabaja en la extracción de esqueletos que darían lugar al material CM 84 y CM 94.
  • 4 de julio de 1899: Fecha asociada a los primeros hallazgos notables del ejemplar que posteriormente sería el holotipo CM 84 en Sheep Creek Quarry (atribución tradicional a William Harlow Reed y al equipo de campo del Carnegie Museum).
  • 1901: John Bell Hatcher publica la monografía con la descripción formal de Diplodocus carnegii, estableciendo la osteología y presentando restauraciones del esqueleto.
  • 1905: Andrew Carnegie financia la producción de copias (moldes) del esqueleto de CM 84; en 1905 se monta la famosa réplica en el Natural History Museum de Londres, por encargo del propio museo británico, haciendo de Diplodocus una de las primeras exhibiciones gigantes internacionales.
  • 1907: El Carnegie Museum exhibe su montaje completo de D. carnegii (composición de CM 84 con elementos suplementarios), consolidando el estado de referencia de la especie.
  • Décadas de 1910–1930: Intercambio y distribución de réplicas a numerosos museos europeos y latinoamericanos; investigación continuada sobre la anatomía craneal y postcraneal, incluyendo trabajos de William J. Holland (cráneo) y otras figuras contemporáneas.
  • Finales del siglo XX–siglo XXI: Nuevas campañas de excavación y análisis tecnológicos (histología, modelado volumétrico, tomografía, análisis cladísticos) reevalúan tamaño, masa, biomecánica de la cola y relaciones filogenéticas dentro de Diplodocoidea.
  • 2015 y años siguientes: Estudios a nivel de especímenes (incluyendo análisis filogenéticos y revisiones taxonómicas de Diplodocidae) clarifican relaciones internas y sugieren reasignaciones parciales de ciertos materiales tradicionalmente atribuidos a Diplodocus.
Diplodocus carnegii bones

Debates científicos

1) ¿Cuál era la postura y el rango de movimiento del cuello?

El cuello extremadamente largo de Diplodocus plantea preguntas funcionales complejas: ¿lo usaba preferentemente en una postura baja y horizontal para ramonear extensamente sin mover el cuerpo, o podía elevar el cuello con frecuencia para alcanzar alturas mayores? Los análisis biomecánicos han mostrado que, si bien el cuello tenía suficiente movilidad para levantar la cabeza, la energía requerida para sostener el cuello verticalmente durante largos periodos habría sido alta. Por ello, una postura de barrido horizontal o ligeramente arqueada es una reconstrucción plausiblemente eficiente: permite cubrir un amplio volumen de vegetación lateral con bajo gasto energético.

No obstante, en situaciones concretas (alcanzar vegetación media, comportamientos sociales o exhibiciones) las elevaciones parciales del cuello estarían dentro del repertorio postural. El debate sigue porque las simulaciones biomecánicas dependen fuertemente de supuestos sobre masa de tejidos blandos, distribución de aire dentro de las vértebras y la presencia de elementos de soporte ligamentoso que no siempre se preservan.

2) Función de la cola: contrapeso, defensa o látigo sonoro

La cola de Diplodocus ha sido interpretada como contrapeso y estabilizador, lo que es funcionalmente indiscutible; sin embargo, el uso de la cola como arma en forma de látigo (capaz de generar un golpe que llegase a velocidades supersónicas o producir sonidos) ha generado controversia. Modelos cinemáticos y análisis estructurales muestran que algunas secciones caudales pudieron moverse con gran velocidad, pero también hay argumentos sobre la fragilidad relativa de vértebras distales y sobre las limitaciones de resistencia tisular.

Asimismo, la idea de un “chasquido” submarino o aéreo sigue en debate: mientras que algunas simulaciones sugieren la posibilidad de golpes sonoros, otras advierten que la tensión estructural y el riesgo de lesión limitarían dicha conducta. La verosimilitud de la cola como arma contundente para confrontar depredadores es aceptada en un sentido general (impactos de larga distancia), pero la idea del látigo supersónico es más discutida y depende de supuestos biomecánicos extremos.

3) Problemas de identidad craneal

La asignación de cráneos a diplodócidos concretos ha sido problemática debido a que los cráneos completos son relativamente raros y muchas réplicas históricas combinaron elementos de distintos especímenes. Para D. carnegii, el esqueleto tipo fue montado con aportes craneales de múltiples fuentes y modelados a principios del siglo XX. Investigaciones modernas que comparan morfología craneal y evidencia estratigráfica han concluido que no siempre hay cráneos inconfundibles ligados al holotipo, lo que complica las interpretaciones sobre la morfología exacta de la cabeza en este taxón.

El debate se centra en si ciertos cráneos tradicionalmente asignados pertenecen realmente a Diplodocus o a géneros cercanos (por ejemplo, Galeamopus), lo que tiene implicaciones para reconstrucciones faciales, posiblilidad de alimentación y relaciones filogenéticas.

4) Tamaño y masa: ¿qué tan grandes eran realmente?

Las estimaciones de tamaño y masa para Diplodocus han variado históricamente. Mientras que las medidas lineales (longitud) para los montajes clásicos se ubican frecuentemente en 24–26 m, la masa fue objeto de variación. Métodos de regresión basados en diámetros óseos y modelos volumétricos han producido una gama de valores (6 a 16 toneladas). Este rango es en parte un reflejo de variaciones en robustez individual y en las técnicas de modelado.

El debate continúa porque la masa estimada condiciona inferencias sobre metabolismo, ritmo de crecimiento, desplazamiento y límites fisiológicos: estimaciones mayores plantean desafíos energéticos y de soporte estructural, mientras que estimaciones menores pueden reconfigurar la comprensión de la ecología y resistencia fisiológica de los diplodócidos.


Apariciones en la cultura popular

  • Museos (réplicas y montajes): El Carnegie Museum de Pittsburgh conserva el esqueleto compuesto original que sirvió para fabricar moldes; las réplicas derivadas se enviaron a museos de prestigio mundial, incluyendo el Natural History Museum de Londres (inaugurada en 1905), museos en Berlín, París, Viena, La Plata, Madrid y otras ciudades. Estas copias permitieron que Diplodocus se convirtiera en la primera experiencia en gran escala que muchas audiencias internacionales tuvieron sobre dinosaurios, consolidando su estatus de “embajador” paleontológico.
  • Documentales y series científicas: Diplodocus aparece con frecuencia en documentales sobre dinosaurios y en piezas divulgativas sobre la paleontología del Jurásico. En estos programas se aborda tanto su anatomía (cuello y cola), su ecología (gran herbívoro de llanura) como la historia del hallazgo de Dippy y las implicaciones de la distribución global de sus réplicas. Los documentales combinan reconstrucciones digitales, entrevistas con paleontólogos y material de archivo de montajes históricos, hilando la dimensión científica con el relato cultural.
  • Películas y ficción (representaciones): Diplodocus ha sido representado en producciones cinematográficas y de animación, aunque con distinta fidelidad científica a lo largo del tiempo. En cine y televisión de entretenimiento, las apariciones de Diplodocus son simbólicas: su gran tamaño, cuello y cola lo convierten en una figura reconocible en secuencias que evocan la antigüedad profunda. Documentales con reconstrucciones fidedignas han ido sustituyendo las representaciones imaginarias de décadas previas.

Datos curiosos

  1. Dippy se hizo famoso a escala mundial porque Andrew Carnegie pagó moldes y envió copias del esqueleto a museos de varias capitales, convirtiendo a Diplodocus carnegii en una de las primeras “celebridades” fósiles internacionales.
  2. El esqueleto tipo que dio origen a D. carnegii (CM 84) fue descubierto en la cantera de Sheep Creek y exca­vado a fines del siglo XIX; su montaje impulsó la ampliación de las instalaciones del Carnegie Museum.
  3. La cola de Diplodocus contiene muchas vértebras y ha sido propuesta como un “látigo” natural capaz de movimientos de gran velocidad; la hipótesis ha fomentado experimentos y simulaciones biomecánicas intensas.
  4. El cráneo de Diplodocus es comparativamente pequeño, lo que ilustra un patrón general en algunos saurópodos: cabeza reducida frente a un cuerpo desproporcionadamente alargado.
  5. Las vértebras de Diplodocus muestran extensas cámaras de aire (pneumatización), una adaptación que aligeró el esqueleto y pudo contribuir a la economía energética del animal.
  6. D. carnegii es un ejemplo clásico de cómo un solo espécimen puede transformar la percepción pública: las réplicas hicieron de Diplodocus uno de los fósiles más vistos por generaciones.
  7. La unidad estratigráfica que lo contiene, la Formación Morrison, es una de las más ricas en dinosaurios de Norteamérica y ha producido numerosos ejemplares de saurópodos, terópodos y ornitópodos.

El dinosaurio con cola de latigo

Diplodocus carnegii personifica la convergencia de descubrimiento científico, mecenas institucional y comunicación pública en la paleontología. El valor del ejemplar tipo y de sus réplicas excede la mera anatomía: han servido como herramienta de divulgación, diplomacia cultural y educación científica. Desde la reconstrucción osteológica de Hatcher hasta los debates actuales sobre biomecánica, masa y taxonomía, D. carnegii sigue siendo un referente para estudiar la evolución de los saurópodos. Su historia demuestra cómo los fósiles, además de datos morfológicos, son vectores de transformaciones culturales y científicas.


Referencias

  • Hatcher, J. B. (1901). Diplodocus (Marsh): Its osteology, taxonomy, and probable habits, with a restoration of the skeleton. Memoirs of the Carnegie Museum, 1, 1–64.
  • Marsh, O. C. (1878). On the structure of the vertebræ in the Sauropoda of the American Jurassic. American Journal of Science, s.3, 16, 89–98.
  • Holland, W. J. (1924). The skull of Diplodocus. Memoirs of the Carnegie Museum, IX(2), 379–403.
  • Tschopp, E., Mateus, O., & Benson, R. B. J. (2015). A specimen-level phylogenetic analysis and taxonomic revision of Diplodocidae (Dinosauria, Sauropoda). PeerJ, 3, e857.
  • Lamanna, M. C., Bittel, J., & Carnegie Museum of Natural History staff (2024). The dinosaur that changed the world (Carnegie Magazine feature). Carnegie Museums of Pittsburgh.
  • Taylor, M. P., et al. (2025). The history and composition of the Carnegie Diplodocus (analytical monograph). Journal/Monograph (edición especial sobre el Carnegie Diplodocus).
  • Britt, B. B., & others (2017). Deciphering diplodocid growth: histology, mass estimates and ontogeny in sauropods. Palaeontologia Electronica, (ejemplos de estudios de crecimiento y masa en diplodócidos).