El dinosaurio MÁS GRANDE de todos los tiempos
“¿Cuál fue el dinosaurio más grande?” es una pregunta que niños y adultos se hacen por igual. La sola idea de un animal de decenas de metros recorriendo la Tierra hace volar la imaginación. Y aunque solemos pensar en gigantes como el Tyrannosaurus rex, lo cierto es que este depredador ni siquiera entra en el podio de los más colosales.
En este artículo recorreremos la historia de los dinosaurios más grandes jamás descubiertos, diferenciando entre los gigantes que caminaron sobre la tierra, los enormes reptiles marinos que gobernaron los océanos y las criaturas aladas que surcaron los cielos.

El dinosaurio terrestre más grande
Argentinosaurus: el coloso de Sudamérica
El título del dinosaurio más grande conocido lo ostenta el Argentinosaurus huinculensis, un titanosaurio descubierto en la Patagonia argentina en la década de 1990. Los fósiles encontrados son fragmentarios, pero los paleontólogos han podido estimar su tamaño comparándolo con otros saurópodos relacionados.
- Longitud estimada: 35 a 40 metros.
- Peso estimado: entre 70 y 100 toneladas.
- Época: Cretácico Superior, hace unos 95 millones de años.
Este herbívoro era tan grande que probablemente necesitaba pasar la mayor parte del día comiendo para sostener su enorme cuerpo. Su tamaño también lo protegía de depredadores, ya que pocos animales podían atreverse a atacar a un adulto.
Otros candidatos al título
Aunque el Argentinosaurus es el más aceptado, hay otros titanosaurios que podrían rivalizar con él:
- Patagotitan mayorum, también de Argentina, alcanzaba longitudes de hasta 37 metros y un peso cercano a 70 toneladas.
- Dreadnoughtus schrani, descubierto en 2005, es uno de los fósiles de titanosaurio más completos y muestra un ejemplar de más de 26 metros (y eso que aún era joven).
- Supersaurus y Mamenchisaurus, de Norteamérica y Asia respectivamente, también figuran entre los gigantes con cuellos interminables.
En cualquier caso, todos estos colosos muestran que los saurópodos dominaron como los animales más grandes que jamás caminaron sobre la Tierra.
El más grande de los mares
Aquí es importante aclarar algo: los dinosaurios no vivían en el mar. Los grandes reptiles marinos como el Mosasaurus o el Liopleurodon no eran dinosaurios, sino reptiles marinos especializados que compartieron su época.
Shonisaurus sikanniensis: el titán de los océanos
El reptil marino más grande descubierto hasta la fecha es el Shonisaurus sikanniensis, un ictiosaurio hallado en Canadá.
- Longitud estimada: hasta 21 metros.
- Peso estimado: más de 80 toneladas.
- Época: Triásico Superior, hace unos 210 millones de años.
Este animal recuerda a un delfín gigante, con un cuerpo hidrodinámico adaptado a la natación rápida. A pesar de su tamaño, se cree que se alimentaba principalmente de calamares y peces, usando su boca alargada para succionar presas.
Mosasaurus: el depredador estrella
El Mosasaurus hoffmanni, famoso gracias a la saga Jurassic World, también merece mención:
- Longitud: 15 a 18 metros.
- Dieta: peces, tiburones e incluso otros reptiles marinos.
- Época: Cretácico Superior.
Con mandíbulas poderosas y un cuerpo flexible, era el verdadero “monstruo marino” del final de la era de los dinosaurios.
Liopleurodon: ¿mito o realidad?
Durante años se creyó que el Liopleurodon alcanzaba los 25 metros de longitud, gracias a documentales como Walking with Dinosaurs. Sin embargo, los fósiles más completos sugieren un tamaño real de 6 a 10 metros, mucho menor de lo que la cultura popular imaginaba.
El rey de los cielos
Así como los mares tuvieron a los mosasaurios e ictiosaurios, los cielos fueron dominados por los pterosaurios, que no eran dinosaurios propiamente dichos, pero sí sus parientes cercanos.
Quetzalcoatlus northropi
El título del volador más grande lo ostenta el Quetzalcoatlus northropi, un pterosaurio hallado en Texas en la década de 1970.
- Envergadura alar: entre 10 y 11 metros (equivalente a una avioneta pequeña).
- Altura en tierra: hasta 5 metros, como una jirafa.
- Dieta: probablemente carroñero o cazador de pequeños animales terrestres.
Su nombre honra al dios mexica Quetzalcóatl, la “serpiente emplumada”, y su descubrimiento cambió por completo lo que creíamos posible sobre el vuelo en vertebrados prehistóricos.
Hatzegopteryx: el rival colosal
Otro gigante alado fue el Hatzegopteryx, hallado en Rumania. Aunque su envergadura era similar a la del Quetzalcoatlus, su cráneo robusto de más de 3 metros sugiere que pudo haber cazado presas relativamente grandes en tierra firme.

Datos curiosos
- El Argentinosaurus era tan grande que su corazón debía ser enorme, probablemente del tamaño de un automóvil pequeño, para bombear sangre hasta el cerebro.
- El Shonisaurus vivió mucho antes que los mosasaurios y desapareció unos 140 millones de años antes de que apareciera el famoso Mosasaurus.
- El Quetzalcoatlus probablemente no volaba largas distancias como un albatros, sino que planeaba en trayectos cortos aprovechando corrientes de aire.
- Ningún animal actual, ni siquiera la ballena azul, comparte la misma forma corporal que los saurópodos: eran auténticas construcciones biológicas únicas.
- Aunque solemos pensar en los dinosaurios como gigantes, la mayoría de ellos eran del tamaño de caballos, perros o incluso gallinas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue el dinosaurio más grande conocido?
El Argentinosaurus huinculensis, con hasta 40 metros de largo y más de 70 toneladas de peso.
¿Cuál fue el reptil marino más grande?
El Shonisaurus sikanniensis, un ictiosaurio de unos 21 metros.
¿Cuál fue el animal volador más grande?
El pterosaurio Quetzalcoatlus northropi, con 11 metros de envergadura alar.
¿Tyrannosaurus rex fue el dinosaurio más grande?
No. Aunque era uno de los mayores depredadores terrestres, con 12 metros de largo y 8 toneladas, quedaba muy por debajo de los titanosaurios en tamaño.
Conclusión
El título del “más grande” no tiene una única respuesta, pues depende de si hablamos de tierra, mar o aire. Sin embargo, lo que está claro es que los dinosaurios y sus parientes cercanos llevaron la vida en la prehistoria a límites que hoy parecen imposibles.
- En tierra, el Argentinosaurus representa el pináculo de la gigantismo.
- En los mares, el Shonisaurus fue un verdadero titán oceánico.
- Y en los cielos, el Quetzalcoatlus desafió todo lo que sabemos sobre el vuelo animal.
Estas criaturas, cada una en su reino, son testimonio de la extraordinaria diversidad de formas de vida que habitaron nuestro planeta millones de años antes de la aparición del ser humano.
Referencias
- Witton, M. P. (2013). Pterosaurs: Natural History, Evolution, Anatomy. Princeton University Press.
- Carpenter, K. (2006). Biggest of the big: A critical re-evaluation of the mega-sauropod Amphicoelias fragillimus. New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin, 36, 131–137.
- Fowler, D. W., & Sullivan, R. M. (2011). The postcranial skeleton of the giant titanosaurian sauropod Alamosaurus sanjuanensis from the Upper Cretaceous of New Mexico and Texas. Journal of Vertebrate Paleontology, 31(4), 754–772.
- Sander, P. M., et al. (2011). Biology of the sauropod dinosaurs: the evolution of gigantism. Biological Reviews, 86(1), 117–155.
- McGowan, C., & Motani, R. (2003). Ichthyopterygia. In Sues, H.-D. (Ed.), Handbook of Paleoherpetology (pp. 1–175). Verlag Dr. Friedrich Pfeil.



