Janjucetus dullardi, el ancestro “Pokémon” de las ballenas descubierto en Australia


Un hallazgo insólito en una playa australiana nos recuerda que la evolución puede tomar caminos inesperados. En 2019, el director de una escuela y aficionado a la paleontología, Ross Dullard, tropezó con algo extraño: un fragmento negro sobresaliendo en un acantilado de la costa de Victoria. Al tocarlo, cayó un diente que, intuía, no pertenecía a ningún animal moderno. Esa intuición marcó el inicio de una saga científica que, seis años después, revelaría una especie completamente nueva relacionada a las ballenas.
En agosto de 2025 se confirmó que esos restos corresponden a Janjucetus dullardi, una ballena de apenas 3 metros de longitud lo que cabría en una cama individual, con ojos del tamaño de pelotas de tenis, hocico afilado como un tiburón y dientes amenazantes. Descrita en el Zoological Journal of the Linnean Society, esta criatura fue bautizada en honor a su descubridor, y ha recibido comparaciones pintorescas: algunos la imaginan como una mezcla entre una ballena, una foca y un Pokémon.
Érase una vez los antepasados de las gigantes pacíficas que conocemos hoy. Janjucetus dullardi pertenece a los mammalodontidos, un grupo poco común de ballenas primigenias del Oligoceno (hace entre 34 y 23 millones de años). Hasta ahora solo se conocían tres especies en Australia, y esta descubierta se convierte en la cuarta. Su fósil incluye partes del cráneo, huesos del oído y dientes, elementos que rara vez se conservan intactos tras millones de años de erosión marina.
Según los paleontólogos, esta mini-ballena tenía una fisionomía de caza en la que la ferocidad se camuflaba bajo una apariencia casi cómica. Esos ojos exageradamente grandes apuntan a una visión ultraadaptada a condiciones de poca luz, ideal para cazar en aguas turbias del pasado. Su hocico afilado y sus dientes feroces lo definían como un depredador imprevisible.
Desde el punto de vista evolutivo, Janjucetus abre ventanas fascinantes sobre cómo los cetáceos pudieron adaptarse a mares cambiantes. Al integrar información sobre climas cálidos, migraciones marinas y rasgos anatómicos excéntricos, este hallazgo sugiere rutas evolutivas alternativas antes de que los cetáceos se convirtieran en los gigantes filtradores que dominan hoy los océanos.
La historia tiene algo de inspiración cinematográfica: Dullard, después de años obsesionado con esos fósiles, comparó la emoción del descubrimiento con un concierto triunfal. Y no se detuvo ahí: está organizando una “fiesta fósil”, con juegos temáticos y gelatina con forma de ballena, para celebrar lo que él llama “su monstruo de pesadilla Muppet”.
Este hallazgo no solo enriquece el árbol genealógico de las ballenas, sino que también refuerza una verdad paleontológica vital: incluso especímenes aparentemente anodinos en museos o colecciones siguen escondiendo secretos capaces de reescribir capítulos sobre la historia de la vida. La curiosidad individual, como la de Dullard, puede desencadenar descubrimientos monumentales.
Referencias:
- Associated Press. (2025, 15 de agosto). Scientists discover an ancient whale with a Pokémon face and a predator bite. AP News.
- Graham-McLay, C. (2025, 15 de agosto). Scientists have discovered an ancient whale species. It may have looked like a mash-up with ‘a seal and a Pokémon’. PBS NewsHour.
- Neal, W. (2025, 16 de agosto). Paleontologists discover weird ‘Pokémon’ ancestor of modern whales. The Daily Beast.



