¿Qué hace a un dinosaurio un dinosaurio?
Cuando escuchamos la palabra dinosaurio, lo primero que nos viene a la mente son gigantescos animales como el Tyrannosaurus rex o el Brachiosaurus. Sin embargo, existe una confusión muy común: no todos los reptiles antiguos fueron dinosaurios. Entonces, surge la gran pregunta:
¿Qué hace realmente a un dinosaurio un dinosaurio?
A lo largo de este artículo vamos a explorar qué características anatómicas, evolutivas y biológicas definen a estos fascinantes animales. Te sorprenderá descubrir que, en realidad, los dinosaurios no están extintos: una parte de ellos sigue viva entre nosotros.

Definiendo al dinosaurio: mucho más que un “lagarto terrible”
El término dinosaurio fue creado en 1842 por el paleontólogo británico Richard Owen. Viene del griego deinos (“terrible” o “formidable”) y sauros (“lagarto”), lo que se traduce como “lagarto terrible”.
Sin embargo, llamar “lagartos” a los dinosaurios es engañoso. Aunque están emparentados con los reptiles, su anatomía es radicalmente distinta en puntos clave:
- Su postura era erguida, con las patas colocadas bajo el cuerpo.
- Tenían adaptaciones de cadera únicas que permitieron la diversificación.
- Su linaje está directamente conectado con las aves.
Hoy en día, los científicos los ubican en el clado Dinosauria, un grupo de arcosaurios (el mismo linaje que incluye cocodrilos y aves) que apareció hace unos 230 millones de años, en el Triásico medio o tardío.
Características anatómicas que distinguen a un dinosaurio
1. La postura erguida: la clave de su éxito
La diferencia más importante entre un dinosaurio y un reptil común está en la postura. Mientras que lagartos y cocodrilos tienen las patas abiertas hacia los lados (postura reptiliana), los dinosaurios evolucionaron a una postura erguida, con las extremidades posicionadas bajo el cuerpo.
Esto tuvo enormes ventajas:
- Les permitió caminar y correr con mayor eficiencia.
- Redujo el gasto energético al sostener el peso corporal.
- Hizo posible el gigantismo en especies como Argentinosaurus, que alcanzó más de 30 metros.
Evidencia fósil: huellas encontradas en yacimientos como las de La Rioja (España) y Dinosaur Ridge (EE. UU.) muestran pasos alineados, en contraste con el andar abierto de cocodrilos.
2. La cadera y la gran división evolutiva
Los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos según la forma de su cadera:
- Saurisquios (“cadera de lagarto”)
- Incluye a los terópodos (carnívoros como Tyrannosaurus y Velociraptor) y a los saurópodos (herbívoros gigantes como Diplodocus y Brachiosaurus).
- Sus caderas tenían el pubis apuntando hacia adelante.
- Ornitísquios (“cadera de ave”)
- Incluye a los herbívoros acorazados (Stegosaurus, Ankylosaurus), los de pico de pato (Edmontosaurus), y los de cuernos (Triceratops).
- Aunque su nombre significa “cadera de ave”, las aves actuales no descienden de este grupo, sino de los saurisquios terópodos.
Esta división, propuesta por Harry Seeley en 1887, marcó un antes y un después en la clasificación de los dinosaurios.
3. El cráneo y la dentición
El cráneo de los dinosaurios también presentaba particularidades:
- Agujeros adicionales (fenestras) que aligeraban el peso del cráneo y permitían músculos más grandes.
- Una gran diversidad en dentición:
- Terópodos: dientes afilados y serrados para desgarrar carne.
- Saurópodos: dientes en forma de clavijas para arrancar hojas.
- Ornitópodos: baterías dentales para triturar plantas.
Por ejemplo, Hadrosaurus tenía más de 900 dientes funcionales y de recambio.
4. Reproducción y comportamiento parental
Todos los dinosaurios se reproducían por huevos. Se han encontrado fósiles de nidos completos en Mongolia y Argentina.
Lo interesante es que algunos dinosaurios mostraban cuidado parental, algo inusual en reptiles:
- En Montana se hallaron fósiles de Maiasaura (“lagarto buena madre”), junto a crías en nidos, lo que indica que eran alimentadas y protegidas.
- Este comportamiento conecta a los dinosaurios con las aves modernas.
5. Las plumas y el vínculo con las aves
Uno de los hallazgos más revolucionarios en la paleontología fue el descubrimiento de dinosaurios con plumas. Ejemplos famosos:
- Archaeopteryx (Alemania, Jurásico tardío): con plumas de vuelo y rasgos de dinosaurio.
- Microraptor (China, Cretácico temprano): tenía cuatro alas y podía planear entre árboles.
- Anchiornis: con plumas pigmentadas, lo que permitió reconstruir sus colores reales.
Hoy sabemos que las aves son dinosaurios vivientes, descendientes directos de terópodos maniraptores. Esto significa que, en realidad, los dinosaurios nunca desaparecieron del todo.

Dinosaurios vs. otros reptiles prehistóricos
Uno de los errores más comunes es pensar que cualquier reptil gigante del pasado era un dinosaurio. En realidad, muchos grupos diferentes coexistieron:
- No eran dinosaurios:
- Pterosaurios: reptiles voladores como Pteranodon.
- Plesiosaurios: reptiles marinos de cuello largo como Elasmosaurus.
- Ictiosaurios: parecidos a delfines, como Shonisaurus.
- Dimetrodon: vivió antes de los dinosaurios, en el Pérmico, y ni siquiera era un reptil “puro”, sino un sinápsido.
La clave es que ninguno de estos tenía la postura erguida ni la cadera característica de los dinosaurios.
Cómo los paleontólogos identifican un dinosaurio
Cuando los científicos encuentran un fósil, analizan varios criterios para determinar si pertenece a un dinosaurio:
- Posición de las extremidades.
- Estructura de la cadera.
- Características del cráneo y las fenestras.
- Estratigrafía: época geológica en la que vivió.
Gracias a estas técnicas, hoy podemos distinguir con precisión fósiles de dinosaurio de otros reptiles.
Impacto cultural y científico
La idea de “dinosaurio” ha cambiado con el tiempo:
- En el siglo XIX eran vistos como reptiles torpes y lentos.
- Hoy se los entiende como animales activos, algunos con plumas y gran inteligencia social.
- La ciencia moderna los reconoce como un linaje exitoso que aún sobrevive en más de 10,000 especies de aves.
Preguntas Frecuentes
1. ¿Todos los dinosaurios eran gigantes?
No. Algunos, como Compsognathus, apenas alcanzaban el tamaño de un pollo.
2. ¿Cómo sabemos que las aves son dinosaurios?
Por fósiles con plumas, estructuras óseas idénticas y análisis genéticos.
3. ¿Qué diferencia a un dinosaurio de un pterosaurio?
Los pterosaurios eran voladores con alas de piel; los dinosaurios tenían postura erguida y extremidades bajo el cuerpo.
4. ¿Cuándo aparecieron y cuándo desaparecieron los dinosaurios?
Aparecieron hace unos 230 millones de años y, salvo las aves, se extinguieron hace 66 millones de años tras el impacto de un asteroide.
Conclusión
Un dinosaurio no se define solo por ser un reptil antiguo o por tener gran tamaño. Lo que realmente los hace únicos es una combinación de características anatómicas y evolutivas: postura erguida, caderas especializadas, reproducción por huevos con cuidado parental y una estrecha relación con las aves modernas.
Lejos de ser criaturas del pasado, los dinosaurios siguen entre nosotros cada vez que vemos volar un gorrión o un águila. Y esa es quizás la mayor lección: los dinosaurios nunca se extinguieron por completo; simplemente cambiaron de forma.
Referencias
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