¿Quién fue el primer paleontólogo en descubrir dinosaurios?
Cuando escuchamos la palabra dinosaurio, inmediatamente pensamos en criaturas gigantes que dominaron la Tierra durante millones de años. Sin embargo, estas bestias colosales fueron invisibles para la humanidad hasta hace apenas unos siglos. La gran pregunta entonces es: ¿quién fue el primer paleontólogo en descubrir dinosaurios y reconocerlos como tales?
La respuesta no es tan sencilla como nombrar a una sola persona. El descubrimiento de los dinosaurios fue un proceso largo, lleno de observaciones, errores, interpretaciones fantásticas y finalmente avances científicos.

Fósiles antes de la paleontología: monstruos y dragones
Antes de hablar del primer paleontólogo, debemos entender el contexto. Durante la Antigüedad y la Edad Media, los fósiles se encontraban con relativa frecuencia, pero la falta de un marco científico hacía imposible interpretarlos correctamente.
- En la China antigua, grandes huesos fosilizados eran vendidos como “huesos de dragón” con supuestas propiedades medicinales.
- En la Grecia clásica, el filósofo Heródoto mencionó huesos gigantes que se interpretaban como restos de héroes mitológicos.
- En la Europa medieval, los campesinos que hallaban fósiles de grandes animales los atribuían a criaturas del Diluvio Universal o a gigantes mencionados en la Biblia.
En todos estos casos, los fósiles despertaban asombro, pero aún no existía la noción de que pertenecieran a especies extintas. El concepto de extinción en sí era polémico hasta bien entrado el siglo XVIII, pues muchos pensadores creían que la creación divina era perfecta y que ninguna especie podía desaparecer.
Los primeros hallazgos de dinosaurios en Europa
El fémur de Oxfordshire (1677)
El primer registro documentado de un hueso de dinosaurio apareció en 1677, cuando Robert Plot, profesor de química en la Universidad de Oxford, describió un gran fragmento de fémur hallado en una cantera de Cornwell, en Oxfordshire. Plot lo ilustró en su libro Natural History of Oxfordshire, pero no supo a qué animal pertenecía. Lo interpretó como el hueso de un gigante humano, en consonancia con las creencias de su tiempo.
Hoy sabemos que probablemente pertenecía a un Megalosaurus, aunque Plot nunca pudo reconocerlo como tal.
Mary Anning y los reptiles marinos
En las primeras décadas del siglo XIX, la coleccionista británica Mary Anning descubrió fósiles espectaculares en los acantilados de Lyme Regis. Entre ellos se encontraban esqueletos completos de ictiosaurios y plesiosaurios, que demostraban que existieron animales marinos desconocidos para la ciencia.
Aunque Mary Anning no descubrió dinosaurios terrestres, su trabajo fue clave para cambiar la percepción sobre los fósiles: dejó de verse como curiosidades aisladas y comenzó a comprenderse que revelaban un mundo desaparecido.

William Buckland y el primer dinosaurio identificado
El honor de haber descrito formalmente el primer dinosaurio corresponde a William Buckland, un clérigo y naturalista británico. En 1824, Buckland presentó ante la Sociedad Geológica de Londres el fósil de un enorme reptil carnívoro encontrado en Stonesfield, Oxfordshire. Lo bautizó como Megalosaurus, que significa “gran lagarto”.
Buckland describió fragmentos de mandíbula, dientes y huesos de extremidades. Aunque lo imaginó como un reptil cuadrúpedo parecido a un lagarto gigante, su interpretación marcó un punto de inflexión: fue la primera vez que un fósil de dinosaurio fue reconocido como perteneciente a un animal terrestre de gran tamaño y completamente distinto a cualquier especie viviente.
Un detalle curioso es que en su publicación, Buckland sugirió que el Megalosaurus podía haber alcanzado más de 20 metros de largo, exageración que influyó en la idea popular de los dinosaurios como “monstruos gigantescos”.
Gideon Mantell y el descubrimiento de Iguanodon
Mientras Buckland estudiaba el Megalosaurus, otro médico y naturalista británico, Gideon Mantell, realizaba hallazgos igualmente trascendentales.
En 1822, su esposa Mary Ann encontró un extraño diente fósil en Sussex. Mantell lo comparó con los dientes de iguanas modernas y concluyó que debía pertenecer a un enorme reptil herbívoro. Así nació el Iguanodon, el segundo dinosaurio descrito en la historia.
Al principio, muchos científicos dudaron de las afirmaciones de Mantell. Sin embargo, a medida que aparecían más restos, la evidencia se volvió innegable. Iguanodon se convirtió en un emblema del nuevo mundo de reptiles gigantes que la ciencia comenzaba a descubrir.
Richard Owen y el nacimiento del término “dinosaurio”
Aunque Buckland y Mantell descubrieron los primeros fósiles, la persona que dio identidad a este grupo fue Richard Owen, un influyente anatomista británico.
En 1842, Owen analizó los fósiles de Megalosaurus, Iguanodon y un tercer reptil gigante descubierto por Mantell llamado Hylaeosaurus. Notó que compartían características anatómicas únicas, como la estructura de las caderas y la postura erguida.
Fue entonces cuando acuñó el término “Dinosauria”, que significa “lagartos terribles”. Esta denominación no solo agrupó a los fósiles bajo una misma categoría, también consolidó la idea de que se trataba de un linaje distinto, no simplemente reptiles grandes.
Owen presentó a los dinosaurios como criaturas majestuosas, diferentes de los reptiles modernos. Su visión tuvo tanto impacto que en 1854 se inauguró en el Crystal Palace de Londres una exhibición con esculturas gigantes de dinosaurios, que cautivó al público y popularizó el nuevo término.
¿Quién merece el título de primer paleontólogo de dinosaurios?
La respuesta depende de cómo definamos “primer paleontólogo”:
- Si hablamos del primer hallazgo documentado, entonces Robert Plot en 1677 tuvo el mérito inicial.
- Si nos referimos al primer dinosaurio descrito científicamente, el crédito va a William Buckland con Megalosaurus en 1824.
- Si consideramos a quien popularizó el concepto y le dio identidad científica, entonces el título corresponde a Richard Owen en 1842.
En realidad, el descubrimiento de los dinosaurios fue un proceso colectivo. Buckland, Mantell, Owen y otros naturalistas aportaron piezas esenciales del rompecabezas. Mary Anning, aunque no descubrió dinosaurios terrestres, ayudó a establecer la idea de que existieron mundos desaparecidos habitados por reptiles gigantes.
La paleontología moderna y la herencia de los pioneros
Desde aquellos primeros pasos en el siglo XIX, la paleontología ha avanzado de manera extraordinaria. Hoy, técnicas como la tomografía computarizada, el análisis isotópico y la paleogenética permiten reconstruir la vida de los dinosaurios con un detalle que los pioneros nunca habrían imaginado.
Sin embargo, los descubrimientos de Buckland, Mantell y Owen siguen siendo un hito histórico. Ellos abrieron la puerta a una nueva ciencia que transformó nuestra visión de la historia de la vida. Gracias a ellos, dejamos de ver los fósiles como simples curiosidades y empezamos a comprender que representan capítulos completos de un pasado perdido.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cuál fue el primer dinosaurio descubierto?
El primer dinosaurio descrito científicamente fue Megalosaurus, por William Buckland en 1824.
2. ¿Quién inventó la palabra “dinosaurio”?
El término fue acuñado por Richard Owen en 1842 para agrupar a varios reptiles gigantes extintos.
3. ¿Mary Anning descubrió dinosaurios?
No descubrió dinosaurios terrestres, pero halló fósiles clave de reptiles marinos, fundamentales para la paleontología.
4. ¿Por qué al principio pensaban que eran dragones o gigantes?
Porque no existía el concepto de extinción ni un marco científico para interpretarlos, así que se explicaban mediante mitos y creencias religiosas.
Conclusión
La pregunta “¿quién fue el primer paleontólogo en descubrir dinosaurios?” no tiene una única respuesta, pero sí una historia apasionante. Desde el fémur de Oxfordshire descrito por Robert Plot hasta el bautizo del grupo “Dinosauria” por Richard Owen, el camino fue largo y lleno de interpretaciones.
Más que un descubrimiento individual, fue un proceso colectivo de curiosidad, observación y ciencia. Los pioneros no solo revelaron a los dinosaurios al mundo, también demostraron que la Tierra guarda secretos increíbles bajo nuestros pies. Y aunque ellos no lo sabían, estaban inaugurando una de las ramas más fascinantes de la biología: la paleontología.
Hoy, cada vez que un paleontólogo desentierra un fósil, sigue la tradición iniciada por aquellos hombres y mujeres que, con paciencia y pasión, convirtieron huesos en historia.
Referencias
- Benton, M. J. (2015). Vertebrate Paleontology (4th ed.). Wiley-Blackwell.
- Cadbury, D. (2000). The Dinosaur Hunters: A True Story of Scientific Rivalry and the Discovery of the Prehistoric World. Fourth Estate.
- Dean, D. R. (1999). Gideon Mantell and the Discovery of Dinosaurs. Cambridge University Press.
- Rudwick, M. J. S. (2005). Bursting the Limits of Time: The Reconstruction of Geohistory in the Age of Revolution. University of Chicago Press.
- Secord, J. A. (2004). Monsters at the Crystal Palace. In N. Jardine, J. A. Secord, & E. C. Spary (Eds.), Cultures of Natural History (pp. 138–169). Cambridge University Press.
- Taquet, P. (1998). Dinosaur Impressions: Postcards from a Paleontologist. Cambridge University Press.



